Hablamos con Jesús Matos, psicólogo experto en gestión de la tristeza y fundador de 'En Equilibrio Mental'

¿Sabías que el optimismo es algo normal en el ser humano? Así lo asevera el psicólogo experto en gestión de la tristeza y fundador de En Equilibrio Mental, Jesús Matos. "No somos totalmente objetivos en nuestras reinterpretaciones de la realidad, por lo que el pensamiento sano y adaptativo siempre contiene sesgos positivos", desvela. Por poner un ejemplo, Jesús explica que solemos infraestimar las posibilidades de tener un accidente de coche o una enfermedad. "Cuando nos encontramos bien emocionalmente, no contemplamos que este tipo de cosas nos puedan pasar a nosotros", aclara.

Pero, ¿qué ocurre cuando nos encontramos bajos de ánimo o demasiado ansiosos? Es entonces cuando este tipo de sesgos positivos desaparece, se activan los denominados esquemas cognitivos y aparecen pensamientos automáticos negativos. Para luchar contra el desánimo, le hemos pedido al psicólogo Jesús Matos que nos desvele algunos de los hábitos que comparten las personas optimistas para que puedas ponerlos en práctica desde hoy mismo.

No suelen tener problemas para madrugar

Aunque hay muchas variables a considerar, como la matutinidad o vespertinidad de cada uno –"hay personas que se encuentran más activas por la mañana y rinden mejor a primera hora, y otras que lo hacen a última hora"–, lo cierto es que las personas con una buena capacidad de regulación emocional suelen tener hábitos de vida más saludables como, por ejemplo, no tener problemas para madrugar tras una noche de sueño reparador. Pero hay algo más: "la imagen física es una fuente de autoestima, por lo que es probable que las personas que se gustan y aceptan a sí mismas dediquen más tiempo a arreglarse".

Realizan actividades agradables y de ocio de forma periódica

Aunque la necesidad de planificación tenga más que ver con otras variables de la personalidad –como la necesidad de control más que con el optimismo– es más que probable que las personas que ven el vaso medio lleno prioricen en su agenda las actividades relacionadas con el ocio. ¿El principal motivo? Se trata de "una de las mejores formas de mantener el estado de ánimo alto". Tal y como nos gusta decir en la redacción, todos necesitamos un "proyecto de ilusión" o, lo que es lo mismo, planificar un viaje o una actividad que nos dé animos para seguir con la rutina.

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Saben enfrentarse a las situaciones de estrés

Las personas que gestionan con eficacia sus emociones afrontan de forma activa y adaptativa los momentos de estrés. "Lejos de bloquearse, aprovechan la energía y la activación que les da la emoción de la ansiedad para solucionar este tipo de situaciones", desvela Jesús Matos. Es más, aceptan que los problemas son normales en nuestro día a día y no se esconden ante ellos, sino que los enfrentan. Algo que nos recuerda a esa máxima que reza "lo que no te mata, te hace más fuerte".

Se alimentan de forma saludable

Las personas que saben regular sus emociones no confunden placer con bienestar. "Saben que, a largo plazo, les va a hacer sentir mejor alimentarse de forma saludable", apunta el psicólogo experto en gestión de la tristeza. Eso sí, tampoco son rígidos ni demasiado duros consigo mismos, puesto que se permiten algún capricho de vez en cuando. Tal y como ocurre con cualquier regimen de adelgazamiento, ser demasiado estricto con uno mismo puede ser contraproducente.

Suelen tener una vida activa

El deporte y el ejercicio físico en general son fuentes de bienestar y su práctica habitual genera emociones agradables a largo plazo, fomentando así un estado de ánimo óptimo. Es más, tal y como explica Jesús Matos, la inactividad suele ir acompañada de tristeza. "La mayoría de trastornos depresivos se mantienen, en parte, por la inactividad y las pocas ganas de realizar actividades agradables", desvela el experto. ¿Su consejo? Tener una vida activa en la que nos sintamos útiles y premiarnos habitualmente. "Mantener esta actitud fomenta una alta autoestima", sentencia.