Son incapaces de controlar el tiempo. Pueden mirar el reloj una y otra vez convencidas de que llegarán a la hora, pero casi siempre fallan. Está en su personalidad. Sin embargo, esta costumbre irritante para la mayoría quizá sea solo la consecuencia de otras cualidades mucho más atractivas.

La teoría de un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de San Diego en California (EE.UU.) es que quienes disfrutan de un carácter más positivo tienden a creer que son capaces de realizar más tareas en menos tiempo, lo que les hace cometer errores de cálculo.

Para demostrarlo realizaron un curioso experimento con varias decenas de voluntarios. Les dividieron entre los que se veían a si mismos como personas optimistas y los que no. A cada uno se le pidió que contara mentalmente hasta llegar a un minuto y que al finalizar parara un cronómetro oculto.

Los que formaban el grupo de los realistas-pesimistas fueron muy precisos, con pequeñas variaciones de más o de menos. Todos los optimistas sobrepasaron con creces el minuto. El mejor resultado fue 77 segundos.

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Menos control del tiempo, más calidad de vida

Su mala gestión del tiempo es consecuencia, por tanto, de una determinada forma de ver la vida. Están seguros de llegar a todo y afrontan con más ánimo los desafíos diarios, por lo que corren menos peligro de sufrir estrés y depresión.

Los investigadores comprobaron también que los participantes con peores resultados en la prueba mostraban un carácter relajado y eran más aptos para realizar diferentes tareas a la vez: "Los impuntuales no pierden el tiempo en atender cada pequeño detalle del árbol, sino que logran enfocarse en todo el bosque. Ven el futuro como un mundo de posibilidades infinitas", se apunta en las conclusiones del estudio.Los investigadores también sostienen que vivir con menos estrés da más oportunidades para la reflexión y la imaginación. Llevar a cabo varias tareas simultáneamente convencidos de hacerlo bien también fomenta el desarrollo de la creatividad y la originalidad. Por eso estos perfiles suelen ser más productivos y, por tanto, más apreciados en las empresas.

Nadie niega que gestionar mal el tiempo sea un defecto, pero parece que esconde facetas muy interesantes, y tal vez alguna enseñanza positiva, como asegura Diana DeLonzor, consultora empresarial y autora del libro Nunca llegues tarde otra vez: "La impuntualidad está muy mal vista, pero hay que aprender a vivir de una manera más relajada. Los calendarios son importantes, pero romper las reglas y los horarios tampoco significa el fin del mundo".