Si hay una situación incómoda en la vida es la de atribuirse una idea que resulta ser de otro o de uno mismo en el pasado. Suena un tanto estrafalario pero es uno de los muchos sesgos en los que nos puede hacer caer nuestro cerebro simplemente por la forma en que funciona la memoria.

El término criptomnesia surgió asociado sobre todo a la literatura, con el descubrimiento por parte de algunos escritores de que habían tomado ideas de otros sin ser conscientes del plagio. Es conocido el caso de Nietzsche copiando a Carl Jung, Robert Louis Stevenson tomando ideas de Robinson Crusoe para 'La Isla del tesoro', o de Umberto Eco tomando prestada la idea del libro envenenado para 'El nombre de la rosa'.

Lo que tienen en común todos los casos es que los autores habían leído en algún momento sobre una idea y está había quedado en su memoria hasta resurgir un día como propia. ¿Por qué ocurre esto y cómo se produce? Lo que saben los psicólogos es que el fenómeno de criptomnesia puede ocurrir de dos formas que no se producen exactamente igual. La primera es tomar la idea de otro y considerarla propia y la segunda es tomar una idea que uno ya expresó en el pasado y manifestarla como novedosa (una especie de autoplagio inconsciente).

En los experimentos con voluntarios sobre el fenómeno se les pide que propongan palabras dentro de una categoría (por ejemplo tipos de pájaros) y posteriormente se les pide que generen nuevas palabras y que recuerden cuáles son propuestas suyas y cuáles de otros. Pues bien, en hasta un 9% de las ocasiones las personas consideran como propias ideas que han propuesto otros, simplemente porque durante el proceso de impregnación del recuerdo se mezclaron las ideas. Y sucede además que la persona aporta como nuevas cosas que ya había dicho antes.

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Aunque aún queda mucho por conocer del proceso, los psicólogos creen que uno es más propenso a caer en estas confusiones si en el momento de considerar la primera idea había una alta carga cognitiva. El plagio involuntario también tiende a aumentar cuando la fuente de la idea nos queda alejada y se reduce cuando a los voluntarios se les pide específicamente que presten atención al origen de las ideas. En otros estudios se ha descubierto que si alguien produce una idea inmediatamente antes que nosotros, el cerebro es más propenso a apropiársela y considerarla como propia en una ocasión posterior.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que consideres que has tenido una gran idea, intenta concéntrate y pensar bien el origen, no vaya a ser que la hayas leído en algún sitio o, aún peor, ¡que ya la hayas pensado y escrito hace años tú mismo!


A:M