En los últimos años la movilidad en la ciudad ha cambiado mucho. Cada vez se usan menos los coches, en parte porque desde los consistorios se fomenta el uso de transportes limpios y en parte porque hay una gran concienciación en sus habitantes sobre evitar la contaminación.

Qué son las bicicletas eléctricas

Este tipo de vehículo es una evolución de las bicicletas de toda la vida. El mayor cambio es la introducción de un motor que se puede activar en los momentos en los que se desee. Pero, al contrario de lo que pudiera parecer, este motor no supone grandes cambios a nivel estético.

De hecho, resulta complicado distinguir algunas bicicletas a simple vista, ya que su aspecto es el de una bicicleta normal. El motor está dentro del cuadro de la misma, con lo que no se necesita ningún compartimento aparte ni hay que introducir mayores modificaciones en su fisonomía.

Además, Internet se ha llenado de información sobre estos ciclos eléctricos, ya que los habituales usuarios de bicicletas quieren conocer más a fondo estas bicicletas eléctricas que pueden suponerles un salto cualitativo en su forma de desplazarse y de hacer deporte.

Lo bueno de estos vehículos es que tú eliges cuando usas su motor, por lo que puedes ir pedaleando por donde quieras y activar su motor en el momento que creas oportuno. Esto hace que quienes usan la bicicleta para hacer ejercicio también la vean útil, porque usan su motor solo en momentos críticos.

Ventajas de estas bicicletas

Las bicicletas eléctricas cuentan con una innumerable cantidad de ventajas que son las que han provocado este auge en sus ventas, ocupando cada vez más cuota de mercado y haciendo que su evolución tecnológica también vaya en paralelo al aumento de la demanda.

Para empezar, tienen la comodidad que también ofrecen las motocicletas para moverse por la ciudad. La diferencia es que son mucho más baratas, que no necesitan permiso de conducción y que es más fácil dejarlas aparcadas en cualquier sitio. Incluso existen modelos plegables que podemos llevar con nosotros.

Además de todo eso son más manejables que las motocicletas, permitiendo atravesar los atascos con más facilidad, lo que hace que mucha gente pase de la moto a la bicicleta eléctrica porque supone obtener una serie de ventajas que antes no se tenían.

Y por si esto fuera poco, hay que tener en cuenta que con estas bicicletas nos podemos desplazar por el carril bici, un lugar mucho más cómodo para ir con ella, sin tener que preocuparnos por zigzaguear entre los coches, con lo que se gana bastante seguridad.

Esto es aún más claro si tenemos en cuenta que la tendencia en todas las grandes ciudades es la de crear cada vez más carriles de este tipo, por lo que es fácil deducir que la tendencia es la de dar facilidades a este tipo de transporte, lo cual es otro de los motivos de su éxito.

El aspecto ecológico

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Otra de sus grandes ventajas es el hecho de que se trata de un transporte ecológico, no contaminante. Esto es algo muy importante en las ciudades, ya que la gente que vive en ellas suele tener una gran concienciación por echar una mano para que el aire sea más limpio.

Con estas bicicletas eso se puede conseguir, haciendo que la emisión de gases sea nula por nuestra parte, con lo cual se contribuye a no crear las famosas boinas que tantos problemas respiratorios crean y que suponen un peligro claro para la salud.

Aunque la bicicleta normal también logra ese objetivo, la diferencia es que con las eléctricas el trayecto es mucho más cómodo, pudiendo activar el motor en cualquier pequeña cuesta que nos encontremos, lo cual es ideal en ciudades con una orografía complicada.

También tienen la ventaja respecto a la bicicleta de que con las eléctricas no se llega sudado al trabajo, algo que a mucha gente le echa para atrás a la hora de usar estos transportes, especialmente en verano, cuando con cualquier actividad física se acaba sudando.

Incluso quienes usan la bici para hacer deporte suelen acabar recurriendo a este vehículo. El porqué es sencillo de entender: con la bicicleta eléctrica estamos cubiertos ante cualquier pájara que suframos, además de permitirnos poder ahorrarnos los esfuerzos extremos para alargar el camino.

Quien quiere hacer un trabajo aeróbico con este vehículo puede ir a un ritmo constante y activar el motor en los momentos en los que una cuesta o cualquier otro inconveniente haga que nuestro cuerpo tenga que realizar un esfuerzo extra con un trabajo anaeróbico.

En definitiva, la bicicleta eléctrica cuenta con infinidad de ventajas respecto a cualquier otro transporte que se pueda usar en la ciudad. Es cómoda, ecológica, barata, limpia y muy fácil de transportar y de aparcar, con lo que se trata del vehículo perfecto para este entorno.

 

 

 

 

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