Aon ha publicado la encuesta de 2018 EMEA Health Survey que revela que, a pesar de que muchas empresas reconocen la importancia de su papel a la hora de influir en la buena salud de sus empleados, la mayoría no cuenta con una estrategia que les permita lograr este objetivo.


La encuesta, en la que han participado más de 900 personas de la región de 25 sectores diferentes abarcando a más de dos millones de empleados, define las cuestiones de salud clave a las que se enfrentan las empresas a la hora de desarrollar sus estrategias relacionadas con la gestión de los riesgos de sus plantillas, incluyendo retos y oportunidades.

La mayoría de los encuestados reconoce de forma abrumadora la importancia de contar con un programa de salud y bienestar bien definido y comunicado, pues existe estrecha correlación entre la salud del empleado y su desempeño.

    El 95% de las empresas es consciente de que tiene que jugar un papel fundamental para influir en la salud de sus empleados.
    Cerca del 70% tiene o planifica tener en los próximos dos años un presupuesto para financiar iniciativas de salud y bienestar.
    La mayoría dice tener claros los diferentes tipos de problemas relacionados con la salud y el bienestar en los que deben centrarse, como por ejemplo el estilo de vida, el bienestar financiero, físico y emocional de sus empleados. El 65% afirma que el estrés y los problemas de salud mental son su principal preocupación.

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A pesar de la clara correlación que existe entre la salud y el desempeño de los empleados, muchas empresas no parece que estén implementando estrategias que faciliten estos resultados, y el predominio de programas de salud de todo tipo es inferior al de hace dos años.

    Sólo el 40% de los participantes afirma contar con una estrategia de salud definida, el mismo porcentaje que en 2016. Sólo el 36% indica tener una visión clara del impacto (incluyendo costes) de los temas relacionados con la salud en sus organizaciones.
    Entre las principales barreras para desarrollar o implementar con éxito un programa de salud y bienestar se encuentran: no contar con un presupuesto, que éste sea insuficiente, tener recursos limitados o no ser capaces de medir la efectividad de las iniciativas.
    Sólo el 22% de los encuestados utiliza datos reales de sus empleados para apoyar su estrategia de salud y bienestar, y no más del 12% mide de forma continuada el éxito de sus programas de salud.
    Menos del 40% de los participantes califica como buena su comunicación a los empleados sobre salud y beneficios.
    La encuesta también revela que la atracción y retención del talento es la mayor preocupación de Recursos Humanos en 2018, superando al incremento de la productividad y el desempeño de los empleados, que ha caído hasta el tercer puesto desde la última encuesta realizada en 2016. Mejorar el engagement y confianza de los empleados ocupa ahora el segundo lugar.

Andrew Cunningham, Commercial Leader, Health & Benefits, EMEA en Aon indica: "Esta encuesta demuestra que la atracción y retención del talento es uno de los temas principales en el ámbito de los Recursos Humanos en este momento y es positivo que muchas empresas afirmen que son conscientes de la relación existente entre la buena salud de los empleados, su desempeño y engagement. No obstante, los datos también sugieren que en realidad las empresas necesitan preguntarse si están haciendo lo suficiente para proteger la salud y bienestar de su principal activo. Es hora de pasar de las buenas intenciones a una inversión calibrada, modificando las estrategias de comunicación para dar un mayor apoyo a los empleados.”

Matthew Lawrence, Chief Broking Officer, Health & Benefits, EMEA en Aon comenta: “Aunque un mayor número de organizaciones cuenta ahora con un presupuesto de salud definido, para muchas empresas esto no parece ser suficiente para lograr sus objetivos de salud y bienestar. Es fundamental que piensen detenidamente sobre cuál es la mejor forma de utilizar este presupuesto. Es importante focalizar las iniciativas de salud en aquéllas áreas donde sea más necesario y aporten más, tanto desde el punto de vista de valor de la inversión como de su retorno. Por ejemplo, la utilización de datos y su posterior análisis deberían llevar a la realización de acciones dirigidas y resultados medibles que podrían tener un potencial impacto positivo tanto en el empleado individual como en la empresa. Casi el 80% de los participantes en esta encuesta no están aprovechando esta oportunidad. El 85% que en la última encuesta afirmó que tenía intención de comenzar a medir el éxito de sus programas no lo ha hecho; sería por tanto interesante ver cuántos del 88% que este año indica lo mismo habrá puesto en marcha programas de medición en 2020.”