Buscar trabajo necesita de una disciplina, deshacerse de la pereza y aprovechar todos los recursos que se encuentren al alcance

«Buscar trabajo es ya un trabajo en sí» destacan los coachings y los expertos que imparte cursos y talleres para la búsqueda de trabajo. Y como si de un empleo se tratara, conlleva tener en cuenta cuestiones fundamentales que cualquier trabajador debería saber.

La primera es imponerse una disciplina a uno mismo, no caer en la vaguería, la pereza y levantarse a las tantas de la mañana; hay que obligarse a madrugar.

Y la segunda es que hay que obligarse y aprender a aprovechar todos los recursos que se encuentren al alcance, y hoy en día sin duda, uno de esos recursos son las Redes Sociales y las Redes Profesionales para buscar empleo.

1- Tener un plan: estrategia.

Hay que responder a estas 2 preguntas antes de empezar: «¿Quién soy profesionalmente? ¿Qué quiero profesionalmente?

No se puede encontrar nada si no se sabe lo que se busca, se necesita un objetivo real. Hay que poner por escrito las metas, plazos y alternativas para tener cosas claras.

2- Ser diferente: tener una marca personal

En palabras de los expertos en búsqueda de empleo por Internet: «Para ser diferente tienes que ser tú mismo».

Nadie mejor que uno mismo sabe lo que puede aportar a una empresa (y lo que no). No hay que conformarse amoldándose a lo que uno cree que la empresa busca, lo mejor es sorprender con lo que solo uno mismo puede ofrecerles para complementar lo que buscan.

Para ello, lo más sencillo es hacerse esta serie de preguntas: ¿qué sé hacer?, ¿cuáles son mis fortalezas?, ¿en qué me diferencio de los demás?

Conociendo estas respuestas, uno sabe cuáles son sus puntos diferenciadores y puede ofrecerse mejor a las empresas.

3- Saber venderse: plan de visibilidad

La red de contactos (amigos, familiares, conocidos, rede sociales como Facebook, Twitter, LinkedIn, etc) debe enterarse de que uno está buscando trabajo, porque nunca se sabe por parte de quién puede llegar una buena oferta. Es tan sencillo como elaborar un mensaje muy claro y directo: «estoy buscando empleo y dispuesto a trabajar».

También es muy positivo acudir a charlas, eventos o talleres. En esos eventos se conoce a personas que en algún momento pueden ser de utilidad. La idea es saber trabajar la imagen propia tanto por los canales formales como los informales.

«Lo que no se vende, no se compra» dicen los expertos. «Eres tu propio asesor de marketing y necesitas más visibilidad. Gánala con un mensaje claro y contundente» añaden. Uno mismo tiene que estar convencido de lo que vale y lo que puede aportar, porque si uno no se sabe vender, nadie querrá comprar.

4- Estar bien informado de las ofertas

En un entorno cambiante y tan de actualidad a causa de las redes sociales, es fundamental estar bien informado en todo momento de lo que pasa. Se necesita saber dónde hay ofertas que pueden llegar a interesar (puestos específicos, sectores, ciudades, etc).

Rastrea el mercado: webs de empleo, redes profesionales, prensa, escuelas, etc. Para saber lo que piden (tanto lo que dicen que piden como lo que tiene la gente a la que están contratando). Con esta información es más fácil emprender la búsqueda.

5- Aprovechar la parte buena de las redes sociales

Facebook: para que los amigos y conocidos puedan darte un soplo si ven una oferta que encaja con tu perfil.

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Twitter: la mejor para posicionarse como voz autorizada en un determinado campo de conocimiento. ¿Cuál es el tuyo? Si lo sabes, empieza a leer sobre el tema y a tuitear lo mejor que encuentres. ¡Aporta valor!

LinkedIn: como titular de tu perfil pon lo que quieres ser y no lo que eres. Únete a grupos de discusión que tengan que ver con tu sector y participa en los debates.Y alguna más, ya que cada día aparecen en el mercado nuevas redes sociales par ala búsqueda.

6- Un currículum estructurado y bien trabajado

Como explican los expertos en la búsqueda de empleo, «un mismo currículum no vale para dos ofertas de trabajo». La realidad es que hay que adaptar el currículum para cada proceso.

Hay que evitar a toda costa los envíos masivos: para cada vacante hay que elegir bien las formaciones y experiencias que se van a poner en juego o resaltar (aquello que tenga sentido) y las que te es mejor no nombrar (las que no aporten nada en ese puesto)

7- Cambiar la mentalidad

«No se trata de buscar trabajo sino de contar lo que puedes hacer» destacan los expertos.

Ningún trabajador de recursos humanos de una empresa, ni siquiera el jefe de dicha empresa, está buscando un currículum (por impecable que sea). Lo que esperan encontrar son personas que puedan ayudarles a mejorar a través de una serie de tareas. Si se es bueno en esas tareas, no hay que esperar a que lo descubran, hay que decírselo directamente.Las empresas buscan «personas con experiencias» y no sólamente personas con experiencia laboral. Las experiencias laborales no son lo único que hace crecer a una persona, sino las personales.

8- Estar en movimiento

Una cosa es estar en el paro y otra estar parado: nunca hay que quedarse quieto, ni siquiera una vez se haya conseguido el trabajo.

Formarse no es solo hacer cursos, es vivir experiencias tanto personales como profesionales. Formándose se ganan aptitudes y actitudes para ser cada vez más fuerte y más valioso. La clave está en insistir y nunca dejar de buscar lo que se quiere.

Si no se tiene suficiente experiencia y no hay buenas opciones para incrementarla, una opción factible, aunque no siempre sea del agrado de todos es hacer un voluntariado. Existen multitud de asociaciones y en ellas se desempeñan todo tipo de puestos. En algún lugar hay sitio para cada persona. No se cobra pero sí se ayuda a la sociedad mientras se aprende.

9- Saber leer bien una oferta

No hay que guiarse sólo por el título. Hay que leer todo el contenido en busca de elementos que se relacionen con el perfil propio. Se trata de desmenuzar y analizar la oferta: requisitos, funciones, habilidades, experiencia, etc.

10- Causar buena impresión en la entrevista

Hay que llegar a la cita con antelación y una copia impresa del CV.

Igual que se adapta el CV a la oferta, hay que hacer lo mismo con el aspecto y vestimenta: dependiendo del tipo de empresa y de lo que estén buscando, hay que adaptarse.

Estudiar para la entrevista para saber todo lo posible sobre el sector profesional y sobre ese rol en concreto. También sobre la idiosincrasia de la empresa.

Hay que expresar adecuadamente la valía para el puesto. Ser natural, empatizar con el entrevistador y mostrarse motivado.

A la hora de hablar de dinero, hay que hacerlo con tacto pero sin esquivar el tema. Hay empresas que pueden descartar por pedir demasiado, pero también por pedir poco.

Es crucial informarse a fondo sobre lo que se está pagando (euros brutos anuales) en ese sector, para ese puesto y a profesionales con el nivel de formación/experiencia. Y sobre todo, ser uno mismo y estar relajado.