Una actitud optimista y flexible lo cambia todo

Muchos investigadores han trabajado con esta habilidad de adaptación a las diferentes demandas del ambiente y han llegado a la conclusión de que este cambio de disposición mental, de objetivos, es tarea solo en parte del ejecutivo central del cerebro, que es el que dirige el foco de atención hacia la tarea actual y se encarga de combinar y coordinar las tareas que se realizan de forma simultánea.

La flexibilidad mental consiste en ser capaz de cambiar los medios y/o los fines en el momento adecuado, para evitar el fracaso, para anticipar el error o para corregir tras la repetición de errores.

En resumen, consiste en introducir cambios, en afrontar la novedad cuando esta es necesaria. No consiste en ser un veleta y cambiar al primer obstáculo de metas o fines o en ser un buscador de novedad compulsivo, sino en cambiar cuando sentimos que es el momento de hacerlo porque algo de nuestra vida no nos satisface o es fuente de continuos problemas. 

La flexibilidad mental depende de nuestra motivación y nuestro estado emocional.

Es una actitud más que una aptitud. Hay que empezar por querer cambiar uno mismo o la respuesta, por desear ser flexible, para resolver un problema. Más aún, hay que desear resolver el problema. Analizar que “no hacer nada” o las soluciones habituales, lo de siempre, no son una buena solución. Además esto exige valor ante el miedo que causa fracasar o la incertidumbre, implica atreverse, intentarlo. 

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No se puede ser muy flexible cuando se encuentra uno iracundo, triste o miedoso, esto es, con reactividad emocional. S. que es posible, ante estas situaciones emocionales, intentar cambiar la respuesta, intentar ser flexible, no dejarse arrastrar por la emoción. Esto es, no podemos esperar a estar seguros o felices para intentar ser flexibles, es al revés.

Intentar ser flexibles, disfrutar de la incertidumbre y del sufrimiento, nos conducirán a tener apertura, a estar seguros de nosotros y a la felicidad o algo similar. 

El sano optimismo realista
No existen recetas simples del tipo el optimismo imparable o las emociones positivas te hacen ser creativo, flexible, original, improvisar en toda situación.

Empeñarse en fingir optimismo no es la solución a la flexibilidad mental. Intentar ser original, improvisar, pretender ser creativo, generar alternativas de respuesta, te pueden conducir al optimismo respecto a la situación problema.

La flexibilidad mental se puede practicar, pero se debe utilizar en la realidad sólo cuando hay necesidad de ella. El optimismo y el valor favorecen la flexibilidad mental y viceversa.